¿Y si la dieta cetogénica sirviese para tratar el asma?

la dieta cetogénica se ha postulado como una herramienta útil ante la obesidad, Ciertos tipos de epilepsia y otras enfermedades. Hace unas semanas, un estudio realizado con animales de laboratorio revelaba su posible contribución en el tratamiento de la asma. Qué es lo que hace que esta dieta sea tan prometedora?

La investigadora Ana Belén Crujeiras, directora del grupo de investigación Epigenómica en Endocrinología y Nutrición del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) y miembro de la Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn), Explica que las dietas cetogénicas «se basan principalmente en una reducción en el consumo de hidratos de carbono que hace que el organismo utilice las reservas de grasa para la síntesis de cuerpos cetónicos «. Estos compuestos químicos de desecho se utilizan para la obtención de energía en órganos vitales como el cerebro y el corazón. La cetogénesis es, por tanto, el proceso por el que las grasas del cuerpo son utilizadas como fuente de energía.

¿La alimentación influye en el asma?

una alimentación sana y equilibrada es esencial para prevenir el desarrollo de enfermedades y constituye un aliado indispensable para los que sufren alguna patología. Pero de ahí a afirmar que se pueden prevenir, curar -o paliar- patologías con alimentos concretos o patrones dietéticos hay un gran paso.

Es posible que haya una dieta anti-asma? Un estudio en la Universidad de Bonn (Alemania) así lo sugiere. Los responsables de esta investigación, los resultados se han publicado en la revista Immunity, Observaron que los ratones la alimentación se modificó para que siguieran una dieta de tipo cetogénica mostraban una inflamación significativamente reducida del tracto respiratorio.

Marina Blanco, coordinadora de Área de Asma de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), Cree que hay que interpretar con cautela los hallazgos del trabajo alemán: «Queda mucha investigación por delante antes de tener un grado de evidencia científica suficiente para extraer conclusiones que varíen las recomendaciones dietéticas «. En primer lugar, habrá» reproducir los resultados en un modelo de ratón asmático, posteriormente habría que comprobarlo en humanos y, finalmente, ver el impacto clínico de la supuesta modificación ocasionada por la dieta cetogénica «.

Esta neumóloga puntualiza que aún «No hay evidencia de que ninguna dieta asocie con el asma». En todo caso, comenta que «la dieta mediterránea, Caracterizada por cereales, pescado, aceite de oliva, frutas y vegetales, Ha demostrado propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que podrían ayudar a reducir el riesgo de enfermedades inflamatorias «, como el asma.

En este sentido, Crujeiras señala que la dieta cetogénica podría ejercer un efecto sobre la función inmunológica del organismo que estaría inducido «gracias a los cuerpos cetónicos que genera».

Para qué se utiliza la dieta cetogénica

Lo que se produce con la dieta cetogénica es «un estado metabólico similar a la que ocurre durante un período de ayuno; por ejemplo, al despertarnos o la situación en que se encontraban nuestros antepasados ​​cazadores-recolectores «. Se ha propuesto como terapia en algunos casos de epilepsia o ante ciertos tumores. Sin embargo, advierte la experta, «es muy importante tener en cuenta que estas dietas no se pueden considerar un tratamiento para el cáncer, Sino que únicamente serían un apoyo o un complemento en la terapia farmacológica, y se necesita realizar más ensayos clínicos que avalen su utilidad en el tratamiento del cáncer «.

En cambio, las evidencias sobre su eficacia frente a la obesidad parecen más sólidas. «Estudios realizados por nuestro grupo de investigación han demostrado que, especialmente, las dietas cetogénicas muy bajas en calorías (Denominadas VLCK: dietas bajas en grasa, bajas en hidratos de carbono y con un aporte adecuado de proteínas de alto valor biológico) son capaces de inducir una gran cantidad de pérdida de peso en pacientes con obesidad en poco tiempo, particularmente a costa de la reducción en la masa grasa y preservando la masa muscular «, resume Crujeiras.

También se ha demostrado que en los pacientes con obesidad «mejoran varios parámetros metabólicos, como la acción de la insulina y la inflamación, Así como parámetros psicobiológicos, como una disminución de las ganas de comer o ona mejora de la calidad del sueño y, en definitiva, inducen una mejora en la calidad de vida «.

La investigadora concluye que, «excepto para el tratamiento de la obesidad, actualmente no existe evidencia científica suficiente que demuestre que este tipo de dietas se pueda considerar un tratamiento».

Siempre bajo control médico

Crujeiras remarca que la dieta cetogénica frente a la obesidad se debe hacer siempre bajo control médico. «El estado metabólico en el que entra un paciente que la sigue es un estado fisiológico natural y seguro. Sin embargo, si no se realiza correctamente puede llevar a estados de desnutrición, deshidratación y déficit de determinados compuestos necesarios para el buen funcionamiento del organismo «. Asimismo, es vital «controlar la presencia de algún tipo de patología que pueda inducir un respuesta adversa a la cetosis».



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