El dólar sube en términos reales pero el BCRA se volvió vendedor

el BCRA logró mantener el precio del dólar creciendo por encima de la inflación en lo que va del año. Mientras que en el primer semestre el IPC del Indec acumuló un incremento de 13,6%, el mayorista trepó 17,7%. Alcanzó así una suba real de 3,6%. Yl TCRM sigue en niveles de septiembre del año 2011 o de mayo de 2019. Sin embargo, por la presión de los paralelos, en los primeros 21 días de julio el BCRA se volvió vendedor y perdió USD331 millones.

Así, el último dato oficial mostró que el BCRA volvió a tener un mes de vendedor de divisas. Marzo y abril habían sido dos meses de fuerte crema de reservas: se vendieron USD1.225 millones, por el adelanto de pagos de importaciones y la postergación de liquidación de exportaciones, frente a las expectativas de devaluación que genera la brecha cambiaria. En junio el Central endureció la cepa y consiguió frenar esta dinámica. Se volvió comprador limpio y recuperar USD672 millones. Aunque mucho de esto se explicó por la actitud del BCRA durante la primera quincena. En la segunda parte del mes ya se había vuelto vendedor, por USD100 millones.

Esta dinámica se dio aunque el BCRA logró mantener el precio del dólar creciendo por encima de la inflación en lo que va del año y aunque el balance comercial dejó un superávit de USD6.612 millones en los primeros 5 meses. Se espera que en 2020 termine entre USD15.000 millones y USD20.000 millones arriba.

Un informe publicado por el Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (Ocepp) señaló: «La desacumulación de reservas internacionales se asocia a la brecha cambiaria que desalienta el ingreso de divisas a país, al tiempo que incentiva maniobras elusivas para retirar los dólares. La reversión de esta dinámica nociva parece depender de lo que pase con la deuda. El cronograma de pagos actual, sin posibilidad de refinanciación, es inviable por las enormes erogaciones de divisas que implicaría. Por lo tanto, el acuerdo o algún tipo de default son las únicas alternativas. Un acuerdo luce como la oportunidad para calmar expectativas de devaluación y, mediante intervención adicional del BCRA, reducir la brecha cambiaria. En tanto, el default en el corto plazo probablemente implique un desarme de posiciones en pesos y una búsqueda de refugio en el dólar que aumentaría la diferencia entre los tipos de cambio «.

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